El pasado 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada, conmemoramos una fecha memorable para todos los MONTAÑEROS; nuestro grupo cumplió 16 años. Fue ese día del año 1.974 cuando nos juntamos un grupo de jóvenes que queríamos hacer algo. Así comenzó una aventura que nunca sospechamos a dónde nos podía llevar. En aquellas fechas estaba de moda formar grupos que frecuentemente nacían como hongos y que al poco tiempo desaparecían sin dejar huella.
Nuestra primera idea fue formar un grupo de escultismo. El padre de Tornos nos dirigió al Comisario de zona de ASDE, y este no nos aceptó, alegando: "ya conozco yo a los salesianos, van por libre..." Y nos cerró la puerta. Nosotros seguimos nuestro proyecto; de esta manera nació el grupo de Montañeros.
Los primeros objetivos de la naciente asociación fueron: el contacto con la naturaleza, fomento de la amistad, compromiso social (aquellos jóvenes eran mucho más sensibles que los actuales en este tema). Nos propusimos luchar contra el consumo, alejarnos de las "zonas" (que ya existían en Zaragoza, aunque diferentes de las actuales).
También en el Colegio se nos negó, en un principio, el respaldo legal, por parte de la Junta de la Asociación de Padres. Fue Juan José Ganuza quien nos introdujo en la mencionada asociación. Pero un miembro de la Junta comentó: "estos jóvenes que van a la montaña están en contra del régimen”, lo he visto yo en Cataluña. Este fue el único impedimento. Más tarde se impuso el buen criterio y se nos permitió llamarnos Sección de Montaña de la Asociación de Padres de Alumnos Salesianos. Desde este momento, siempre hemos contado con la simpatía y ayuda de la Asociación de Padres.
Los primeros montañeros fueron: Jesús Salaber, Mariano Blasco (profesor de la Escuela de Ingenieros), Miguel, etc... Más tarde vino la segunda generación: Emiliano, Tortajada, Pellicer, Manolo Fraile, los hermanos Idoipe, Romanos, etc...
Las dos primeras tiendas se compraron el día 30 de diciembre de 1.974 y costaron 13.768 pts. (a 6.884 pts. cada una). El dinero lo conseguimos cortando bulones en el taller, por turnos, los sábados.
El primer local del grupo fue el actual cuarto de herramientas del Sr. Germán. Era un pasillo que no tenía utilidad. Le pusimos una puerta y un armario antiguo, que nos regalaron, y se convirtió en el lugar donde hacíamos nuestras reuniones. En un principio fuimos unos 30, todo chicos. Más tarde admitimos hasta 60. No había monitores. A las acampadas íbamos todos juntos. Los responsables éramos Luis Izurzu, Fernando Sanz y yo.
La primera salida organizada fue a Ambel. Dormimos en la casa de Nacho Pellicer. Al día siguiente después de asistir a misa con la gente del pueblo, estuvimos ayudando al padre de Nacho a recoger las aceitunas. Antes de marcharnos del pueblo dimos al alguacil 150 pts. para que pusieran un cristal que Bentué rompió de la casa de la maestra.
La segunda salida fue a las cuevas "del mármol y del muerto". Salimos de Ricla, atravesamos una zona desértica, llegamos a las cuevas y, el desencanto... Habíamos soñado con alguna aventura. Nos llevamos una gran desilusión. Casi no cabíamos dentro. Aquel día fuimos a dormir a Mularroya. El lunes amanecimos varios enfermos. El sol nos había castigado demasiado.
Otra salida fue de La Almunia a Cosuenda, atravesando el valle de Alpartir. De esta excursión recuerdo que no encontramos ni una gota de agua en todo el camino. Me pasé todo el día tomando el pulso a Julio César Vázquez (no bajaba de 120 pulsaciones). La nieve cayó por la noche y cubrió nuestras tiendas. Pasamos una noche de frío. Todas estas aventuras daban aliciente a nuestras actividades. Nos lo pasábamos fenomenal.
Después de estos 16 años, permitidme estos recuerdos nostálgicos. A veces va bien el mirar para atrás, nos ayuda a interpretar nuestro presente, y nos sirve para iluminar el futuro.
—Chema—
Marzo 1991

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